Bueno, pues ya estamos aquí otra vez. No es que nos hayamos ido a ningún sitio, lo que quiero decir es que hoy me he vuelto a poner nuevamente delante del teclado.
¿Y qué es lo que ha pasado en el mundo, en nuestro mundo, durante estos días en los que he estado callado? Pues que de golpe y porrazo, de mira tú por dónde, hemos entrado en la era BHO; dígase BiEicheOu, por favor.
Como todos sin duda sabéis cada "civilización" tiene su manera de contar el año en el que viven los civilizados de esa civilización. Casi todas utilizan números pero los chinos, que para eso son chinos, identifican los años con animales. Que si el año del gato, que si el del cerdo, que si el del caballo... Creo que luego es un poco más complicado pero funciona más o menos así.
Pues bien, nosotros, los más listos, o sea los de la Civilización Occidental, hemos empezado a utilizar, casi casi sin darnos cuenta, también la numerología china, y hemos dejado de vivir en el Año 2.009 para hacerlo en el Año 1 de la Era BiEicheOu, de forma y manera que todos los presagios que en el antiguo año eran oscuros y tenebrosos han pasado a ser, con la nueva era, fantásticamente maravillosos.
No quiero ser yo, ¡Dios me libre!, quien le ponga el cascabel al gato pero mucho me malicio que más que entrar en una Era lo que hemos hecho ha sido empezar a vivir un cuento, "había una vez...", y ya se sabe que hay cuentos con final feliz y otros que...
Yo, en cualquier caso, ya he comprado una perdiz y la he puesto a escabechar. ¿Queréis un consejo?. Comprarla antes de que se ponga por las nubes. El precio, claro.
¡Que os aproveche!.
domingo, 25 de enero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
Sólo sé que no sé nada
No recuerdo, aunque bien podría mirarlo, quién fue el filósofo, o más bien el visionario, que dijo la frase que da título a mi elucubración del día de hoy, pero lo que sí puedo garantizaros cien por cien es que refleja fielmente mi estado de ánimo actual en lo que se refiere a mi grado de información o conocimiento sobre la crisis galopante que, cual pesadilla, me, ¿nos?, quita el sueño hasta en la bendita hora de la siesta.
Y es que no sé si va o viene, si está cerca su final o si sólo estamos en el comienzo, si a partir de Marzo todos tan contentos o será a partir de ¿cuándo?, si tenemos más de tres Millones, tres, de parados o vaya Ud. a saber, si el ratio de triple A de la deuda española es fiable o no, si el déficit público es del 3% o ya ni se dice por vergüenza torera, si los Bancos españoles son los más fiables y consolidados de todo, todo, el mundo, si el déficit por cuenta corriente, si la tasa de ahorro, si el IPC, si el consumo, si las locomotoras, si el G8 o el 20, si el Euribor, si las hipotecas, si la competitividad, si las reformas estructurales...
Y así hasta que alguien, si es que ese alguien existe, tenga a bien sacarme de mis dudas metafísicoeconómicas. Lo que sí sé, y esto puedo decirlo a voz en grito, es que quiero que alguna persona de buen corazón se plante delante de mí y me diga, mirándome fijamente a los ojos, cuál es la fría y dura realidad de la situación, sin discursos ni consignas de partido ni electoralistas sino pensando, ¡por una vez, por favor!, en nuestro desgraciado país, y que vamos a salir de esta. Pero quiero que ese alguien no me engañe ni me manipule con propaganda de una y otra mano.
Y mucho menos que se ría cuando me lo está diciendo.
Y es que no sé si va o viene, si está cerca su final o si sólo estamos en el comienzo, si a partir de Marzo todos tan contentos o será a partir de ¿cuándo?, si tenemos más de tres Millones, tres, de parados o vaya Ud. a saber, si el ratio de triple A de la deuda española es fiable o no, si el déficit público es del 3% o ya ni se dice por vergüenza torera, si los Bancos españoles son los más fiables y consolidados de todo, todo, el mundo, si el déficit por cuenta corriente, si la tasa de ahorro, si el IPC, si el consumo, si las locomotoras, si el G8 o el 20, si el Euribor, si las hipotecas, si la competitividad, si las reformas estructurales...
Y así hasta que alguien, si es que ese alguien existe, tenga a bien sacarme de mis dudas metafísicoeconómicas. Lo que sí sé, y esto puedo decirlo a voz en grito, es que quiero que alguna persona de buen corazón se plante delante de mí y me diga, mirándome fijamente a los ojos, cuál es la fría y dura realidad de la situación, sin discursos ni consignas de partido ni electoralistas sino pensando, ¡por una vez, por favor!, en nuestro desgraciado país, y que vamos a salir de esta. Pero quiero que ese alguien no me engañe ni me manipule con propaganda de una y otra mano.
Y mucho menos que se ría cuando me lo está diciendo.
viernes, 9 de enero de 2009
Los tres regalos de los Reyes Magos
Pues sí, ya se han terminado las Navidades y toda su parafernalia, real o fingida, y los Reyes Magos, que son los más magos de todos los Reyes y siempre los últimos en llegar, ¿por qué un año no cambian sus lentos y torpes camellos por unos veloces y raudos jamelgos y vienen antes que Papá Noël?, se han pasado ya por nuestras casas dejándonos sus siempre bienvenidos regalos.
¿Bienvenidos?. Bueno, normalmente es así, pero mucho me temo que este año no han sido especialmente sensibles a nuestras peticiones.
Porque, vamos a ver, ¿quién les ha pedido el paro galopante que golpea a nuestro querido y abandonado país?. ¿Dónde quedan aquellas orgullosas y jactanciosas previsiones económicas que ayer mismo nos anunciaban que habíamos alcanzado a Italia y que en pis pas le dábamos una pasada tan pasada por la izquierda a Francia que no se iban ni a enterar?. Pena, penita, pena...
¿Y la guerra del Cercano Oriente Medio?. Siempre es la misma historia. Yo no sé quién tiene razón pero es que llevan así, ¿desde cuándo?. ¿Desde los años 20 del siglo pasado?. ¿Desde los 60?. Si en un momento unos cuantos países, o quizá sólo fue uno y no es el que todos estamos pensando, se sacaron de la manga una nación, ¿por qué no se sientan, coño, de una vez y encuentran una solución al problema?. Que paren el reloj si hace falta. Sobre todo el de los inocentes. No sería la primera vez.
El tercer regalo envenenado sería el de la crisis económica pero como en Mates no pasé de sumar pues no me veo yo como con mucha disposición a opinar. Un consejo: buscar un refugio seguro donde no os encuentre ni el de arriba.
Pues eso.
¿Bienvenidos?. Bueno, normalmente es así, pero mucho me temo que este año no han sido especialmente sensibles a nuestras peticiones.
Porque, vamos a ver, ¿quién les ha pedido el paro galopante que golpea a nuestro querido y abandonado país?. ¿Dónde quedan aquellas orgullosas y jactanciosas previsiones económicas que ayer mismo nos anunciaban que habíamos alcanzado a Italia y que en pis pas le dábamos una pasada tan pasada por la izquierda a Francia que no se iban ni a enterar?. Pena, penita, pena...
¿Y la guerra del Cercano Oriente Medio?. Siempre es la misma historia. Yo no sé quién tiene razón pero es que llevan así, ¿desde cuándo?. ¿Desde los años 20 del siglo pasado?. ¿Desde los 60?. Si en un momento unos cuantos países, o quizá sólo fue uno y no es el que todos estamos pensando, se sacaron de la manga una nación, ¿por qué no se sientan, coño, de una vez y encuentran una solución al problema?. Que paren el reloj si hace falta. Sobre todo el de los inocentes. No sería la primera vez.
El tercer regalo envenenado sería el de la crisis económica pero como en Mates no pasé de sumar pues no me veo yo como con mucha disposición a opinar. Un consejo: buscar un refugio seguro donde no os encuentre ni el de arriba.
Pues eso.
jueves, 1 de enero de 2009
Mis doce zapatazos
Hola, buenos días. Para vuestra información me acabo de levantar, o sea que estoy en pleno síndrome postcerebracional del Año Nuevo. Vamos que no sé cómo va a salir esto. Bueno, al grano.
Yo este año, cansado de tanta uva y de tanto color rojo, he decidido dar la bienvenida a la criatura de una manera un poco más "atinada" y más en la onda, por lo que he pedido prestados a mis queridísimos vecinos doce pares de zapatos y con el sonar de cada campanada los he lanzado, uno por uno claro, a otros tantos monigotes cual tiro de feria desahogante.
El primer par se lo tiré a los Políticos, a todos, nacionales y extranjeros. ¡Estos sí que son frikys y no los otros!. ¡Pobrecitos inocentes!.
El segundo se lo lancé a nuestros Jueces y a su particular venda en los ojos. Si no les ayudamos a quitársela nunca encontrarán la perdida balanza de la Justicia.
El tercero fue para los Banqueros "manos limpias" nacionales. Ya lo dijo alguien más inteligente que el escribiente: la Banca siempre gana, todo para la Banca. ¡Viva la Banca!.
El par de zapatos de la vecina de al lado tengo que reconocer que los tiré sin ninguna rabia contenida.
El izquierdo sacó por la ventana a los Terroristas asesinos que disfrutan matando. Unos se inmolan, otros más listos no. Las vírgenes del paraíso pueden esperar sentadas.
El derecho mandó a freir espárragos a los Maltratadores asesinos que también disfrutan matando. Éstos van y luego se suicidan. ¿Por qué no se suicidan antes de quitarle la vida a nadie?.
El sexto lo cambié por un disco de los de antes y lo hice planear hacia el muñeco de los Avariciosos Recaudadores del Impuesto Orejil. Una pregunta: yo, como estoy medio sordo, ¿no tendría que pagar menos canon listillos?.
El VII muñegote era el de los Árbitros que nos pitarobaron la final de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Pekín. A éste le pité unos pasos como un castillo y le dí un pelotazo de cuatro puntos. De los que suben al marcador, no de sutura, malpensados.
El octavo zapato se lo lancé a los ciegos Tunantes que sólo ven las subidas del petróleo. Para las bajadas se ponen un antifaz y ojos que no ven gasolina que no baja.
El noveno fue para los Especialistas y Técnicos en alimentos y en emisiones de CO2. Se reunen, se reunen y nunca deciden nada. Bueno sí, volverse a reunir el año que viene. Hoy no se fía mañana sí.
Tengo que reconocer que a estas alturas ya estaba un poco cansado pero como sólo quedaban tres zapatos respiré hondo y
El décimo se lo tiré a esas ONGs de pacotilla que nos embaucan con fines altruistas y lo único que persiguen es llenarse el bolsillo gracias a nuestra cándida candidez.
Al onceno le puse una casita del Palé o del Monopoly y lo estampé en el muñeco que representaba a esos avispados Ingenieros Financieros que consiguieron engañar a todo el mundo mundial con las hipotecas basura. Y Ustedes, ¿qué venden?. ¿Nosotros?, pues humo. ¡Ah!, pues déme medio Kilo.
En el doceno escribí el símbolo del % y lo catapulté con todas mis ganas a la figurita que hacía las veces de los hábiles y misteriosos Prestidigitadores que calculan el índice de inflación de este país. Cifras son amores y no buenas razones. Que se lo digan a nuestros maltrechos sueldos.
Y así empecé el año. Con buen tino. Lo confieso. No fallé ni un lanzamiento.
A más ver.
Yo este año, cansado de tanta uva y de tanto color rojo, he decidido dar la bienvenida a la criatura de una manera un poco más "atinada" y más en la onda, por lo que he pedido prestados a mis queridísimos vecinos doce pares de zapatos y con el sonar de cada campanada los he lanzado, uno por uno claro, a otros tantos monigotes cual tiro de feria desahogante.
El primer par se lo tiré a los Políticos, a todos, nacionales y extranjeros. ¡Estos sí que son frikys y no los otros!. ¡Pobrecitos inocentes!.
El segundo se lo lancé a nuestros Jueces y a su particular venda en los ojos. Si no les ayudamos a quitársela nunca encontrarán la perdida balanza de la Justicia.
El tercero fue para los Banqueros "manos limpias" nacionales. Ya lo dijo alguien más inteligente que el escribiente: la Banca siempre gana, todo para la Banca. ¡Viva la Banca!.
El par de zapatos de la vecina de al lado tengo que reconocer que los tiré sin ninguna rabia contenida.
El izquierdo sacó por la ventana a los Terroristas asesinos que disfrutan matando. Unos se inmolan, otros más listos no. Las vírgenes del paraíso pueden esperar sentadas.
El derecho mandó a freir espárragos a los Maltratadores asesinos que también disfrutan matando. Éstos van y luego se suicidan. ¿Por qué no se suicidan antes de quitarle la vida a nadie?.
El sexto lo cambié por un disco de los de antes y lo hice planear hacia el muñeco de los Avariciosos Recaudadores del Impuesto Orejil. Una pregunta: yo, como estoy medio sordo, ¿no tendría que pagar menos canon listillos?.
El VII muñegote era el de los Árbitros que nos pitarobaron la final de baloncesto de los Juegos Olímpicos de Pekín. A éste le pité unos pasos como un castillo y le dí un pelotazo de cuatro puntos. De los que suben al marcador, no de sutura, malpensados.
El octavo zapato se lo lancé a los ciegos Tunantes que sólo ven las subidas del petróleo. Para las bajadas se ponen un antifaz y ojos que no ven gasolina que no baja.
El noveno fue para los Especialistas y Técnicos en alimentos y en emisiones de CO2. Se reunen, se reunen y nunca deciden nada. Bueno sí, volverse a reunir el año que viene. Hoy no se fía mañana sí.
Tengo que reconocer que a estas alturas ya estaba un poco cansado pero como sólo quedaban tres zapatos respiré hondo y
El décimo se lo tiré a esas ONGs de pacotilla que nos embaucan con fines altruistas y lo único que persiguen es llenarse el bolsillo gracias a nuestra cándida candidez.
Al onceno le puse una casita del Palé o del Monopoly y lo estampé en el muñeco que representaba a esos avispados Ingenieros Financieros que consiguieron engañar a todo el mundo mundial con las hipotecas basura. Y Ustedes, ¿qué venden?. ¿Nosotros?, pues humo. ¡Ah!, pues déme medio Kilo.
En el doceno escribí el símbolo del % y lo catapulté con todas mis ganas a la figurita que hacía las veces de los hábiles y misteriosos Prestidigitadores que calculan el índice de inflación de este país. Cifras son amores y no buenas razones. Que se lo digan a nuestros maltrechos sueldos.
Y así empecé el año. Con buen tino. Lo confieso. No fallé ni un lanzamiento.
A más ver.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Las dos Navidades
Cuando era chaval y quizá hasta que empecé a peinar canas disfrutaba con las fiestas navideñas.
Cuando era niño por los Reyes, el nacimiento, el pavo y porque podía hacer lo que quisiera que nadie se enfadaba conmigo.
De estudiante bachilleril o mismo de universitario porque pillaba como veinte días de holganza y de brindis con los amigotes y eso era vivir, ¡qué caramba!.
De veinteotreintaañero porque disfrutaba con las pantagruélicas comidas familiares en casas ajenas donde llegabas a mesa peripuesta y te ibas con el estómago lleno y sin haber recogido ni un plato. ¡Eso sí que eran orgías!.
Ahora que ya no tengo Gaspares, Melchores ni Baltasares, ni veinte días de cachondeo y las comidas se hacen en mi casa, tengo que reconocer, muy a mi pesar, que estas fiestas son un verdadero latazo, por no decir otra cosa más malsonante.
Por suerte nos queda la Lotería, ¿a que sí?.
¡Feliz Navidad!
Cuando era niño por los Reyes, el nacimiento, el pavo y porque podía hacer lo que quisiera que nadie se enfadaba conmigo.
De estudiante bachilleril o mismo de universitario porque pillaba como veinte días de holganza y de brindis con los amigotes y eso era vivir, ¡qué caramba!.
De veinteotreintaañero porque disfrutaba con las pantagruélicas comidas familiares en casas ajenas donde llegabas a mesa peripuesta y te ibas con el estómago lleno y sin haber recogido ni un plato. ¡Eso sí que eran orgías!.
Ahora que ya no tengo Gaspares, Melchores ni Baltasares, ni veinte días de cachondeo y las comidas se hacen en mi casa, tengo que reconocer, muy a mi pesar, que estas fiestas son un verdadero latazo, por no decir otra cosa más malsonante.
Por suerte nos queda la Lotería, ¿a que sí?.
¡Feliz Navidad!
jueves, 18 de diciembre de 2008
Las 65 horas semanales
He de confesaros que hay cosas que se me escapan. Ahora resulta que, no sé quienes ni en dónde, han votado para ampliar las horas de trabajo semanales desde las actualmente vigentes, que tampoco sé cuántas son las legalmente legales, hasta las 65 horas. ¿65 horas?, me preguntó a mi mismo delante del espejo, ¿pero tú estás loco o qué?, ¿65 horas?.
Y sí, ¡65 horas semanales!. Gracias a Dios parece ser que la votación ha salido que No, que de 65 horas nada de nada. Que vamos a seguir sudando las mismas horas que sudamos ahora mismo. Pero estoy tan apesadumbradamente apesadumbrado que no sé si alegrarme o cortarme las venas. Y es que me da pánico. Me da pánico sólo de pensar que a alguien se le haya ocurrido tamaña descerebrez. Porque, ¿sabéis qué pasa cuando se acepta siquiera discutir un despropósito de este calibre?. Pues que al final, en un momento de descuido, nos la cuelan por la puerta de atrás.
Luego me he enterado un poco, no mucho la verdad porque todo es muy críptico, y parece ser que esta medida era sólo para situaciones puntuales y no sé cuántas cosas más. Vamos que no era de obligado cumplimiento para todo el tejido laboral, pero fiate del lobo y no corras...
Lo dicho, como los cangrejos.
Y sí, ¡65 horas semanales!. Gracias a Dios parece ser que la votación ha salido que No, que de 65 horas nada de nada. Que vamos a seguir sudando las mismas horas que sudamos ahora mismo. Pero estoy tan apesadumbradamente apesadumbrado que no sé si alegrarme o cortarme las venas. Y es que me da pánico. Me da pánico sólo de pensar que a alguien se le haya ocurrido tamaña descerebrez. Porque, ¿sabéis qué pasa cuando se acepta siquiera discutir un despropósito de este calibre?. Pues que al final, en un momento de descuido, nos la cuelan por la puerta de atrás.
Luego me he enterado un poco, no mucho la verdad porque todo es muy críptico, y parece ser que esta medida era sólo para situaciones puntuales y no sé cuántas cosas más. Vamos que no era de obligado cumplimiento para todo el tejido laboral, pero fiate del lobo y no corras...
Lo dicho, como los cangrejos.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
El mundo de los Políticos
Hay una pregunta a la que, a pesar de habérmela hecho en innumerables ocasiones, aún no he conseguido encontrar una respuesta satisfactoria, si bien es cierto que cada día que pasa me reafirmo más en mis conclusiones. ¿Que cuál es la pregunta?. Una muy sencilla, a saber, ¿en qué mundo viven nuestros Políticos?. ¿En qué mundo se levantan y se acuestan todos los días?.
Y es que a estas alturas de la película estoy llegando al total convencimiento de que ese mundo no es el mío. Pero lo peor no es eso: yo puedo ser un tipo raro y no cuadrar en este vivir. Lo peor es que, hable con quien hable, ése sentir es general. Ningún paisano entiende a los políticos. Pero, ¿es que no se les entiende o es que utilizan un lenguaje tan críptico y tan suyo que hablan y hablan sin decir nada coherente?. Es la divagación en estado puro. El no va más del tú pregunta lo que quieras que yo te contestaré lo que me dé la gana.
Y éste es, lamentablemente, el paisaje de nuestra querida piel de toro. Mientras que la plebe vive y sufre el mundo real, los Políticos, nuestros Políticos, viven en un mundo tan políticamente correcto y tan aséptico que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Así es que no es extrañar que cuando un micrófono no está todo lo apagado que debería de estar se les escuche decir lo que quizá están pensando realmente, pero como no es políticamente correcto decirlo pues...
Así nos va.
Y es que a estas alturas de la película estoy llegando al total convencimiento de que ese mundo no es el mío. Pero lo peor no es eso: yo puedo ser un tipo raro y no cuadrar en este vivir. Lo peor es que, hable con quien hable, ése sentir es general. Ningún paisano entiende a los políticos. Pero, ¿es que no se les entiende o es que utilizan un lenguaje tan críptico y tan suyo que hablan y hablan sin decir nada coherente?. Es la divagación en estado puro. El no va más del tú pregunta lo que quieras que yo te contestaré lo que me dé la gana.
Y éste es, lamentablemente, el paisaje de nuestra querida piel de toro. Mientras que la plebe vive y sufre el mundo real, los Políticos, nuestros Políticos, viven en un mundo tan políticamente correcto y tan aséptico que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Así es que no es extrañar que cuando un micrófono no está todo lo apagado que debería de estar se les escuche decir lo que quizá están pensando realmente, pero como no es políticamente correcto decirlo pues...
Así nos va.
viernes, 12 de diciembre de 2008
¿Por fin es Viernes?
No sé si fueron los ingleses o los americanos, o quizá ninguno de los dos, los que se sacaron de la manga la animosa frase "¡Por fin es Viernes!", pero lo que sí puedo confirmaros es que hay un afamado y mañanero periodista español que ha dado un vuelco a la famosa frase y la ha transformado en ¡¡Por fin es Lunes!!.
A mí, sinceramente, siempre me había satisfecho muchísimo más la primera, pero tengo que reconocer que, de un tiempo a esta parte, estoy empezando a sentirme más identificado con la segunda. ¿Que cuál ha sido el motivo de este cambio tan radical?. Pues muy sencillo.
No sé si alguno de vosotros ha reparado, me imagino que sí, que las Empresas siempre han tenido la bendita manía de dejar para los Viernes todas las noticias que, por un motivo o por otro, no son bien recibidas por el sufrido personal: que si revisiones salariales, que si movimientos corporativos, que si sanciones, que si despidos...
Y éste último es, sobre todos, el principal motivo de que ahora para mí los Lunes sean más bonitos y luminosos que los Viernes porque creo que, en los "crísicos" y oscuros tiempos que corren, este día ha degenerado y se ha transformado en un continuo y sobrecogedor sobresalto, tanto que estoy por proponeros que le empecemos a llamar Taquiquiernes, ¿o no?.
Buen finde.
A mí, sinceramente, siempre me había satisfecho muchísimo más la primera, pero tengo que reconocer que, de un tiempo a esta parte, estoy empezando a sentirme más identificado con la segunda. ¿Que cuál ha sido el motivo de este cambio tan radical?. Pues muy sencillo.
No sé si alguno de vosotros ha reparado, me imagino que sí, que las Empresas siempre han tenido la bendita manía de dejar para los Viernes todas las noticias que, por un motivo o por otro, no son bien recibidas por el sufrido personal: que si revisiones salariales, que si movimientos corporativos, que si sanciones, que si despidos...
Y éste último es, sobre todos, el principal motivo de que ahora para mí los Lunes sean más bonitos y luminosos que los Viernes porque creo que, en los "crísicos" y oscuros tiempos que corren, este día ha degenerado y se ha transformado en un continuo y sobrecogedor sobresalto, tanto que estoy por proponeros que le empecemos a llamar Taquiquiernes, ¿o no?.
Buen finde.
martes, 9 de diciembre de 2008
9 de Diciembre
Bueno pues a lo tonto a lo tonto me he tomado una semana sabática y no he dicho esta boca es mía durante estos siete días, siete. Y a lo tonto a lo tonto se ha pasado el puente de la bendita Constitución, que ya ha cumplido 30 años, ¡cómo pasa el tiempo!. ¿A que parece que fue ayer?. Desde luego si no fue ayer fue antesdeayer pero no mucho más.
En cualquier caso dicen los políticos, que de eso saben un rato, que estos últimos 30 años han sido los mejores años de nuestra vida. Y Ustedes que lo vean, respondo yo. Si no fuera por las cifras de paro que nos golpean y porque el año que viene, o sea el 09, va a ser peor que éste, yo creo que todos hubiéramos celebrado esta onomástica con más alegría, pero, ya se sabe, en casa del pobre... ¿o no es así?.
Lo que pasa es que yo, que soy un poco bastante desconfiado por cierto, voy y no me creo eso de que cualquier tiempo futuro va a ser peor, porque, vamos a ver, si los refranes son como la tradición, o sea inmutables o inamovibles, Ustedes ya me entienden, ¿no hay un refrán que dice "año de nieves año de bienes"? y por ahora, si según todos los Telediarios nieve está cayendo un rato largo, entonces ¿a qué viene un visionario y nos anticipa la hecatombe para el 09?. Yo creo que este leedor de bolas de cristal lo primero que tiene que hacer es aprenderse el refranero español y luego hablar, ¡oiga!.
A seguir bien.
En cualquier caso dicen los políticos, que de eso saben un rato, que estos últimos 30 años han sido los mejores años de nuestra vida. Y Ustedes que lo vean, respondo yo. Si no fuera por las cifras de paro que nos golpean y porque el año que viene, o sea el 09, va a ser peor que éste, yo creo que todos hubiéramos celebrado esta onomástica con más alegría, pero, ya se sabe, en casa del pobre... ¿o no es así?.
Lo que pasa es que yo, que soy un poco bastante desconfiado por cierto, voy y no me creo eso de que cualquier tiempo futuro va a ser peor, porque, vamos a ver, si los refranes son como la tradición, o sea inmutables o inamovibles, Ustedes ya me entienden, ¿no hay un refrán que dice "año de nieves año de bienes"? y por ahora, si según todos los Telediarios nieve está cayendo un rato largo, entonces ¿a qué viene un visionario y nos anticipa la hecatombe para el 09?. Yo creo que este leedor de bolas de cristal lo primero que tiene que hacer es aprenderse el refranero español y luego hablar, ¡oiga!.
A seguir bien.
martes, 2 de diciembre de 2008
2 de Diciembre
Bueno pues a lo tonto a lo tonto ya casi he terminado la jornada laboral, porque, por si no lo sabéis, yo todavía disfruto del estado de gracia de tener un trabajo y un sueldo al que poder agarrarse, y es que según está el patio...
No ha estado mal el día. No ha habido ningún entuerto que nos haya afectado, todo lo contrario, parece que un problemilla que me afectaba directamente entra en vías de solución. Esperemos que así sea.
La Bolsa nos ha dado un respiro y ha subido un poquito. Mañana bajará un muchito, no os preocupéis. La montaña rusa es eso, subidas y bajadas de quitar el hipo. Por cierto, ¿no hay mejor remedio para quitarlo que el de los sustos?. Bueno, si lo vemos desde el lado positivo estoy totalmente convencido de que, al día de hoy, cualquier ataque hiposo tiene fácil remedio: le cuentas una noticia al enfermo y se acabó el mal, lo que no sé es qué será peor, si el remedio o la enfermedad.
Vaya bien.
No ha estado mal el día. No ha habido ningún entuerto que nos haya afectado, todo lo contrario, parece que un problemilla que me afectaba directamente entra en vías de solución. Esperemos que así sea.
La Bolsa nos ha dado un respiro y ha subido un poquito. Mañana bajará un muchito, no os preocupéis. La montaña rusa es eso, subidas y bajadas de quitar el hipo. Por cierto, ¿no hay mejor remedio para quitarlo que el de los sustos?. Bueno, si lo vemos desde el lado positivo estoy totalmente convencido de que, al día de hoy, cualquier ataque hiposo tiene fácil remedio: le cuentas una noticia al enfermo y se acabó el mal, lo que no sé es qué será peor, si el remedio o la enfermedad.
Vaya bien.
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